El 2020 fue el año en que se abrieron las compuertas, dando rienda suelta a un nuevo lugar de trabajo virtual que cambió las antiguas formas de trabajar, 2021 fue cuando todos en RR.HH. aprendieron a nadar o, de lo contrario, a ser consumidos por las turbulentas aguas.

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La profesión continúa lidiando con las desalentadoras preguntas planteadas por la pandemia y la agitación sociopolítica en curso, ya que el cambio de paradigma de 2020 introdujo nuevas normas en el lugar de trabajo que sangraron en los últimos 365 días y continúa presentando nuevos desafíos.

Una cosa parece segura: el trabajo no volverá a ser como era antes de la pandemia. Para entender hacia dónde vamos, vale la pena reflexionar sobre lo que sucedió en el último año.

¿Oficina abierta o cerrada? La necesidad (o la falta de ella) de la oficina se debatió ferozmente en 2021. Las vacunas efectivas presentaron un rayo de esperanza para los jefes corporativos que esperaban volver a meter a las abejas obreras en cubos, pero como lo mencione en uno de los post anteriores, y como estamos experimentando una vez más — Variantes altamente contagiosas han hecho retroceder esos planes.

Aunque la incertidumbre define estos tiempos turbios, en 2021, la oficina, que alguna vez fue el centro de gravedad de las empresas de todos los tamaños y sus empleados, comenzó a verse cada vez más como un apéndice costoso e innecesario. Si la oficina alguna vez puede volver a su lugar de prominencia en la vida laboral es una de las mayores preguntas abiertas de 2022.

¿Cómo están respondiendo los colaboradores en la empresa que laboras?

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